Caminaba de casa al bar, necesitaba una copa de un fuerte vino tinto, quería olvidar esos recuerdos llenos de dolor, esas cosas que no deben pasar; era medianoche y era común ser silenciosa con una blanca luna llena, llegue a la avenida, una calle larga que parecía eterna y llena de neblina, una noche misteriosa que ocultaba los secretos, era una noche perfecta para ocultar todos mis problemas.
Caminando observe un hombre con gafas oscuras como la noche, alcé mi ceja izquierda en señal de sorpresa, tenia una mano en su bolsillo izquierdo y su mano derecha sangraba; fumaba un gran habano, el cual fumaba sin tomarlo, cada vez expulsaba mas rápido humo de su boca y su mano derecha temblaba. Estaba sorprendido era un hombre extraño que combinaba con una noche misteriosa.
Le quite la mirada, había olvidado que necesitaba una copa, cuando desvié la mirada de ese hombre misterioso, la noche dejo de ser silenciosa y misteriosa, se escucho un fuerte disparo, no dude en devolverle la mirada aquel hombre, lo vi, estaba allí tirado en la neblina con una bala en su cráneo entonces se me vino a la mente una serie de especulaciones acerca de la muerte de aquel hombre.
Con sus gafas oscuras de seguro ocultaba sus lagrimas y sus ojos llenos de dolor y frustración, su mano derecha no sangraba, portaba sangre ajena, quizás sangre de alguien importante para él, en su mano izquierda cargaba el arma de un asesinato y la de su muerte; y el humo se su viejo habano quería ocultar su muerte, al parecer quería morir en el anonimato; mi mente se quedo en silencio y lentamente fui acercándome a el frio cadáver y le dije: mejor te hubieses tomado una copa conmigo.
Draco Z. Amortem
jueves, 22 de abril de 2010
Una copa de vino
8:47
Draco Z. Amortem



0 comentarios:
Publicar un comentario