Me había levantado de la cama con una extraña sensación de vacio; con un vacio que desesperadamente quería llenar, me senté en la cama y empecé a sobar mi cabeza con las manos - ¿Qué tengo? ¿Por qué yo?- me preguntaba.
Me dirigí al baño, me encontré con un espejo y me quede frente a el, viéndome a los ojos, tratando de descubrir si en realidad era yo, me miraba y me decía:¿soy yo? Mírate todo destruido y acabado así quieres terminar tu vida, ¿quieres morir con el aroma del alcohol en tu boca? ¿Ah? Contéstame. Por mas que lo quisiera no podía contestarme a mi mismo.
Salí del baño con una preocupación muy grande, no había podido responderme una pregunta. Abrí la despensa y saque un par de cigarrillos, necesitaba llenarme de nicotina en vez de preocupaciones; mientras fumaba sentado en el balcón de mi casa recordaba todo lo que había ocurrido ayer, no podía borrar de mi mente esa imagen, esa maldita imagen ya estaba clavada en mi memoria, pero por muy cruel que fuese esa imagen era la realidad. Me hizo recordar cuando un viejo amigo decía: las verdades son verdades, que la verdad sea cruel es otra situación muy distinta.
Aun sentía un poco de sueño, pero por mas que quisiera no quería dormir, porque de seguro volvería a soñar con lo mismo y no quería tener pesadillas nuevamente, así que decidí tomarme un fuerte café, tome una olla con agua y la coloque a hervir, me quede mirando fijamente como el agua se calentaba, veía como el agua se evaporaba, como burbujeaba mas rápido, cada burbuja me recordaba como cada bala atravesaba el vientre de mis padres, pude ver en el agua el rostro de dolor de mi madre y la frustración de mi padre. Habían pasado muchos años desde aquel suceso y aun no había podido superar ese momento.
Cuando reaccione era demasiado tarde, el agua se había evaporado por completo y de la ira y frustración lancé la olla hacia otra parte y arroje el pocillo contra la pared… veía como se desfragmentaba lentamente mi corazón cuando el amor de mi vida me traiciono; no aguanté mas me arroje al suelo y arranque a llorar.
Empapado en llanto decidí darme un baño para… no lo se… olvidar que lloraba. Encendí la ducha, las gotas de agua empezaban a recorrer todo mi cuerpo, entonces empecé a recordar a Liliana cuando en el mar juramos nunca dejarnos, nos prometimos amarnos hasta el final, cuando acostados en la arena nos besamos en ese instante el cielo oscureció y empezó a llover, recordaba como nos besábamos bajo la fría lluvia…
Regrese a mi realidad y esa gota de agua me recordaba la tristeza, la angustia o la depresión que sentía o tal vez sentía las tres, quería salir de este encierro, quería volar. Mientras salía del baño me encontré nuevamente con alguien a quien le temía y que no tenía ganas de ver; ese sujeto era yo mismo, me hallaba frente a él otra vez, estaba esperándome, solo oía sus gritos que decían: ¡cobarde! ¡Tonto! ¿Cómo eres capaz de tratarte así? Tu mismo te encarcelaste ¡tu mismo! ¡Tu mismo! En sus ojos veía como mi destino estaba escrito.
No soportaba que ese sujeto tuviera razón, hui de su vista, lo deje solo, solo como el me había dejado a mi, solo como me había dejado Liliana, solo como me habían dejado mi familia, solo en el olvido… hasta las paredes me gritaban lo solo que me encontraba.
Fui a la estantería de libros, decidí sacar un libro y leer una buena novela, pero no quería leer una de esas novelas románticas, esas novelas que me recordaban que aun no olvido a Liliana, no podía dejar de amarla aunque me haya traicionado con mi amigo, eso pensaba yo, creí que era mi amigo pero me equivoque grandemente con el.
Había un libro muy viejo y no tenia nombre, pero se veía interesante; lo tome y leí su primera línea que decía: “me encontraba solo en mi alcoba, solo como siempre había estado en mi vida…” no dude en continuar leyéndolo.
Ese libro empezaba a describirme tal cual como era mi vida en estos momentos, sola; me encontraba solo, como el protagonista de esta historia. Mientras leía esa emocionante historia recordaba… leía líneas que me identificaban cada vez mas…
No podréis negarme que me habéis amado con fuerte insistencia – dijo el caballero mirándola a los ojos
Entonces la doncella bajo el rostro - Es cierto, a usted lo ame con todas las fuerzas de mi corazón pero su tiempo ha acabado y mi amor hacia a usted a terminado- respondió la doncella como quien tiene miedo de equivocarse….
Me recordaba el momento exacto cuando Liliana acabo con una relación de muchos años por un simple capricho prohibido; lo prohibido hizo pecar a la mujer que amo y me hizo vagar por la desgracia y ahora estaba condenado a arrastrarme por la vida para ser feliz otra vez.
Era lo mínimo que podía pasar, Liliana no era de mi mundo, ella se enamoro de lo prohibido, por ello era prohibida y solo alguien con un poco de dinero y poner podía tenerla; había ignorado por completo de donde había salido Liliana.
Olvide que Liliana viene del mundo de lo prohibido. Recuerdo que una noche la conocí en un burdel de mala muerte la vi, bailando semidesnuda de una manera seductora y veía como los hombres la deseaban, hombres con poder en la sociedad y con mucho dinero.
La vida ofreció dinero en abundancia a Liliana y ella no dudo en ir por el camino de lo incorrecto, Liliana se vendió, se dejo comprar por algo banal y efímero; el dinero. La conocí de verdad en un restaurante muy elegante en el centro de la cuidad, acepte todas sus mentiras, me empezó a mentir desde nuestro primer encuentro, diciéndome que era una modelo de ropa interior; de inmediato me di cuenta de su falsedad porque sabia perfectamente que hacia, era bailarina en un maldito burdel.
Parte de mi quería que esa mentira se convirtiera en realidad, quería convencerme de que no era una prostituta, me hablo tanto de su falsa vida, que termine creyendo que era una mujer honesta e ignoraba que se ganaba la vida fácil.
Recordar a Liliana me dio mucha nostalgia, mucho dolor y mucha frustración, quería seguir leyendo el libro pero mientras más lo leía mas me recordaba a Liliana así que quería borrar a Liliana de una vez por todas. Me fui a la cocina encendí la estufa y empecé a quemar el libro, veía como se hacia cenizas rápidamente, en el humo veía y recordaba cuando la realidad de Liliana se enfrento con la fantasía de ella.
Liliana me engaño y yo creí ese engaño para sentirme feliz, estaba tan convencido de esa mentira que cuando me la encontré nuevamente con la realidad de Liliana…que cuando me encontré a Liliana en el burdel, no quería creer, no quería convencerme de esa verdad; mi amigo estaba conmigo en ese momento, vio a Liliana con deseo, en sus ojos se veía que quería hacerla suya, mi amigo miraba su cuerpo y su deseo hacia ella mas crecía.
Mi amigo no dudo en meterse la mano en el bolsillo ponerle una gran suma de dinero a su disposición solo para satisfacer su placer.
¡Amigo! Será mejor que consigas compañía porque estaré un poco ocupado – dijo mi amigo en forma arrogante
Liliana lo empezó a besar en frente de mí y mi amigo la empezó a tocar por todas partes. Tantos buenos recuerdos se fueron a la basura, tantos recuerdos se los llevo el olvido.
Cuando regrese en mi, mire que el libro estaba quemado por completo excepto una parte, no dude en tomarla y leer aquella partes del libro que el fuego del olvido no alcanzo.la tome y empecé a leerla, decía: “yo poseía la llave que no quisiera usarla… era otra situación…”
Era medio día necesitaba comer algo de verdad. Me fui al refrigerador a ver que encontraba para calmar mi hambre aunque esa hambre no era nada comparado con el hambre de felicidad que sentía, estaba desesperado por salir de la maldita prisión de mi soledad. Entonces pensé – hay mucha gente afuera ¿Por qué no salgo afuera?
Tenia las llaves de mi casa, no estaba encerrado en ella podía ser libre pero no quería salir; de inmediato recuerdo lo que me decía, yo mismo estoy encerrado pero mi deseo de soledad era mas grande de mi deseo de salir y ser feliz. Al parecer quería seguir atado a mi pasado, quería vivir entre los recuerdos porque mi presente era banal y vacio, no me pasaba nada que en el futuro pudiera recordar.
Había recordado muchas cosas, pero no había recordado como llegue hasta este punto de depresión y como podría salir del el, no sabia cuanto tiempo había estado así, deprimido, no le encontraba diferencia entre los días o tal vez no había pasado ningún día.
Solo recuerdo que ayer me embriague para olvidar precisamente a Liliana y su traición; recuerdo que tome varias copas de un fuerte vino tinto, quería ahogar la decepción que sentía. No recuerdo más… después de ese momento recuerdo que abrí mis ojos y me encontraba en mi cama, miraba a mí alrededor y gritaba como un demente: ¡quiero salir! ¡Ser libre por fin!... no entendía, quería salir pero no especificaba de donde quería salir, de mi soledad o de mi casa o tal vez de las dos porque así podría encontrar lo que buscaba, ser libre.
Atado a un pasado y condenado a un futuro, cualquiera pierde las esperanzas de seguir, cualquiera perdería su fe o confianza como la quieran llamar; era un solitario extraño, las personas que estaban solas era porque quería estarlo, pero yo no quería, no quería esa maldita soledad; desesperadamente quería correr por las calles y gritar: ¡soy libre! Aunque no lo fuera, quería una nueva vida… entonces me dije: no necesito una nueva vida para ser feliz, solo necesito levantarme y seguir.
Tome las llaves de mi casa y empecé a abrir la puerta, estaba muy desesperado, muy tembloroso intente abrir la puerta y accidentalmente rompí la llave, me había quedado encerrado otra vez; por primera vez decidí salir y escapar de la soledad, rápidamente busque la caja de herramientas, tome una llave de expansión y comencé a golpear la cerradura de mi casa, golpeaba violentamente como alguien que escapa por su vida; finalmente rompí la cerradura de mi casa y cuando veo por primera vez el cielo… veo que esta lloviendo y no hay nadie afuera, todo el mundo esta encerrado en sus casas, todo el mundo encerrado en su soledad.
Los días nublados siempre son días para recordar con nostalgia, días para recordar tristezas… había recordado muchas angustias, que era momentos de olvidarlas, Salí corriendo por toda la calle bajo la lluvia y cada gota que caía… me recordaba cuando lloraba… y me daba cuenta que no siempre se llora de tristeza, lloraba porque era feliz, feliz porque me levante desde lo mas indigno que un ser humano pueda estar.
Las personas que vivían cerca a mi casa veía como me revolcaba en la calle y como parecía un niño que nunca se había bañado bajo la lluvia; de repente todos los vecinos me acompañaron y todo el barrio se empezó a bañar bajo la lluvia… todos vencimos a la soledades… la vida esta llena de soledades… la soledad del hogar, hay muchos que se encierran en sus casas y creen que no existe otro mundo diferente a sus casas; la soledad del estudio, muchos se encarcelan bajo la prisión del conocimiento y su deseo de saber los lleva a alejarse; y por ultimo la soledad de recuerdos, la que me ocurrió… empecé a recordar tantas cosas que me sentí solo en mis recuerdos hasta me abandone a mi mismo.
Todo esto me sirvió para darme cuenta de algo que vi en la parte del libro que no se quemo pero nunca leí y es… yo poseía la llave que no quisiera usarla… era otra situación, tal vez porque no quería usar la forma tradicional de escapar.